El camuflaje de un sistema ¿ El comunismo ha muerto ? IDENTIFIQUE LOS SÍNTOMAS.

El comunismo ha muerto… ¿viva el comunismo?

CUIDADO PORQUE HOY INTENTAN INTRODUCIRLO CON OTROS NOMBRES Y CAMUFLAJE DE CONVENIENCIA , MERECE LA PENA LEER ESTA INTERESANTE SÍNTESIS DE CADA UNA DE SUS ETAPAS Y SITUACIONES QUE HOY ESTÁN MAS VIGENTES , RECOMENDABLE 100% LEA Y APRENDA

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( DE ALERTA 360 INTERNACIONAL)

Insistir constantemente en que el marxismo está desacreditado, obsoleto y totalmente muerto y enterrado. Entonces prosiga en la construcción de una lucrativa carrera para superar esta teoría supuestamente ‘muerta’ durante el resto de su vida laboral.

Capítulo 1

El comunismo ha muerto… ¿viva el comunismo?

El marxismo no ha muerto ni está enterrado. El mundo de hoy vive bajo sus consignas, ya sea abiertamente y bajo el titulo directo de ‘comunismo’, ya según sus mil variantes socialistas, que suscriben en buena medida a sus postulados e intentan implementarlos en la práctica. Vemos esto actualmente en el estallido de “indignados”, “ocuppies”, “primaveras árabes”, “marchas estudiantiles” y la consolidación de gobiernos que aplican esta ideología en sus políticas. En el caso de América Latina, estamos hablando de casi todos los países actuales en mayor o menor medida. Esto mismo sucede en grandes porciones de Asia, África y no falta en Europa y Oriente Medio, a pesar de que puedan tener otros elementos varios que no permiten utilizar la etiqueta clásica. Pero una etiqueta no es más que eso, y no debemos tener tanto miedo de desentrañar el verdadero contenido.

Por lo tanto, jamás diríamos que se trata de un movimiento “muerto y enterrado”. Desacreditado, en cambio, sí lo está. Pero  el fuerte apoyo de la poderosa intelectualidad izquierdista se ha encargado de disfrazar esto en un principio, para luego desviar la atención – como lo hace la serie de consignas que ahora nos ocupan, por ejemplo – y finalmente enterrar – esta vez sí – la memoria de quienes vivieron los horrores directa o indirectamente a través de la represión comunista.

Sin embargo, literalmente miles de libros de todas partes del mundo testimonian esa realidad que cualquiera con deseos de conocer puede encontrar y estudiar en detalle, y con profusa documentación para asegurarse de que lo allí dicho tiene una base histórica real. Eso es lo que AI360 hace desde el inicio de sus actividades: demostrar con pruebas contundentes que el comunismo es una amenaza real, cuyo pasado “olvidado” puede enseñarnos lo que debe evitarse en el futuro. Es necesario que la gente aprenda de la historia – lo que no siempre sucede – para no volver a caer una vez más con la misma peligrosa piedra.

Capítulo 2

Cómo justificar genocidios y holocaustos

Recuerde, cualquier muerte no natural que ocurra bajo un régimen ‘comunista’ es atribuible exclusivamente a los líderes de Estado, también lo es al marxismo como ideología. Ignore las muertes ocurridas por la misma razón en Estados no socialistas.

Evidentemente cualquier nación puede tener el flagelo de la criminalidad domestica, que podría producir cierta cantidad de muertes no naturales. También es cierto que corresponde a las políticas de cada lugar el esforzarse por erradicar ese mal, o permitir que campee por doquier.

Sin embargo, estos casos nada tienen que restar su “mérito” a los auténticos genocidios perpetrados por la estructura completa de un gobierno, cuando esa es su intención. Nada puede competir con el poder que despliega un sistema dirigido por quienes no pueden ser juzgados ni controlados de ninguna manera. Y es por eso que se observan los daños producidos a través de los gobiernos mediante el estudio de sus declaraciones, documentos, ordenes de reclusión y/ ejecución, etc.

En el caso de los estados autoritarios, no es sino a los dirigentes a quienes se atribuirán los crímenes, como sucede con los líderes de un ejército cuando hay crímenes de guerra. A más autoritario y represivo el régimen, mayor la responsabilidad de sus gobernantes por lo que ocurre en sus tierras.

Está claro que en lugares donde el aparato de control se introduce por completo en las vidas de los habitantes, y donde el solo hecho de disentir es un crimen punible con la muerte, no es de esperar que las decisiones de matar a otros pasen desapercibidas a las autoridades. Veremos algunos ejemplos de esto en un punto que viene al caso más adelante en este trabajo.

Baste decir por ahora que de la misma forma ha de ser medida toda represión y muerte acaecida en cualquier gobierno que controle a la población dictatorialmente, haciéndose así responsable de todo lo que puede o no hacer, para bien y para mal. Pero no olvidemos que el hecho de que pudiera haber otros sistemas represores asesinos no hace menos grave lo que sucede en el caso de los países sometidos a gobiernos comunistas.

Capítulo 3

El mismo lobo, otros apellidos, otras pieles

Comunismo y marxismo son lo que usted quiera que sea. Siéntase con la voluntad para etiquetar países, movimientos y regímenes de ‘comunistas’ independientemente de sus objetivos reales, ideología adoptada, relaciones diplomáticas, políticas económicas o relaciones de propiedad.

Los socialistas extremos gustan de diferenciarse, acusándose unos a otros de ‘desviados’ cuando no concuerdan en algún aspecto de su ideario revolucionario, hasta llegar a perpetrar verdaderas cacerías de brujas dentro de los mismos Partidos. De esta manera ha habido divisiones en su seno desde mucho antes ya de que el comunismo bolchevique llegara al poder en la Rusia de 1917.

Lo importante al tratar con ideologías, una vez más lo decimos, no es la etiqueta que cada quien quiera ponerle a sus pequeñas variantes. Poco importa, a estos efectos, que una facción piense que es mejor crear una potencia comunista antes de aplicarla en el extranjero, y otros crean que es preferible atacar el frente internacional para fortalecer así las políticas internas. Da lo mismo, a estos efectos, si unos se centran en el líder local con sus inclinaciones particulares o rinden culto a otro histórico. Es insignificante, en este sentido, que unos deseen un estado superpoderoso hasta alcanzar finalmente la “utopía popular” y otros desean el descabezamiento total desde un principio. O que unos prefieran la masiva industrialización y otros el énfasis rural.

Las etiquetas no producen sino confusión. Es como llamarse “democráticos” cuando se mantiene un sistema totalmente represor en donde el pueblo no tiene ninguna posibilidad de escoger a quien quiere que le gobierne.

Para evitar este problema, es en los principios básicos en donde hay que concentrarse. ¿Hacia dónde apunta determinado régimen? ¿Lucha de clases, abolición de la propiedad privada, dictadura del proletariado, reforma agraria, colectivización, en definitiva lo primordial del ideario marxista? Si es así, es verdad que tal vez el término correcto geopolíticamente no sea “comunista” en todos los casos, pero podemos decir que comparten el mismo origen, mantienen una base similar, utilizan metodologías semejantes y llevan hacia el mismo desastre.

Nos concentramos en el comunismo como principal instigador y propalador de estos errores, y como el titiritero que ha movido los hilos de muchos movimientos con otros nombres y supuesta divergencia de objetivos. Y una vez atentos a la base, podemos identificar las distintas cabezas de la hidra, que comparten el ponzoñoso tronco.

Es la peligrosa base ideológica nacida ya en la revolución francesa – tan alabada y copiada por Trotsky, como base de la revolución rusa de octubre en ideas y métodos –, y luego sostenida y aumentada por Marx y Engels, la que debe preocupar al lector, fuera del título que cada uno de los personajes quieran ponerle a las acciones y movimientos revolucionarios inspirados por ella. Sin olvidar nunca, eso sí, que el comunismo es el “actor” que representa más claramente el papel que denunciamos, como resultado de la evolución de una pésima idea, que tanta muerte y horrores ha suscitado en la historia humana, como iremos probando a lo largo de este trabajo.

Capítulo 4

¿Asesinos?¡Jamás! O cómo lavar de sangre las manos

Si hubiese un conflicto en el que se viesen envueltos los comunistas, todos los muertos y consecuencias posteriores al enfrentamiento serán culpa de los comunistas. Tenga cuidado al aplicar esto a la Segunda Guerra Mundial. Movimientos fascistas que lucharon contra los soviéticos o partisanos comunistas fueron buenos, pero trate de no alabar abiertamente a la Alemania nazi. Deje esto para conversaciones particulares si lo desea.

En una guerra hay dos formas de definir culpables: los que la iniciaron por causas injustas, y los crímenes de guerra, aún si fueron perpetrados con la “buena intención” de solucionar el conflicto.

La Segunda Guerra Mundial fue iniciada por la ambición imperialista (nunca mejor dicho) cuyas intenciones comenzaron a delinearse tomando forma y fuerza con la repartición de tierras entre la Alemania Nazi y los comunistas soviéticos.  La cifra de muertos, por tanto, corresponde en buena medida a los movimientos que esos dos poderes hicieron para producir el horror que vendría a continuación.

Pero por otra parte hay crímenes de guerra contra civiles inocentes, y estos números sin duda han de ser compartidos por todos los que los perpetraron.

La lucha contra la instauración de los regímenes nazi y comunista que tomarían millones de vida tanto en sus propias tierras como en las que invadieron sin duda era necesaria, aun cuando desgraciadamente en el caso soviético no se pudo detener su avance, y el inteligente movimiento de aunarse en contra del sanguinario nazismo permitió a los comunistas quedar como los “buenos” cuando sus políticas de exterminio de la población eran iguales a las que combatían mas por intereses políticos y estratégicos que por el “horror” que les produjeran tales crímenes.

Fueron los comunistas quienes invadieron Polonia pocos días después que los nazis, reforzando por el este la ola de terror que los polacos empezaban a sufrir en manos de los primeros desde el oeste. Fueron también los comunistas quienes obligaron a millones de hombres de sus naciones subyugadas a ir a la guerra y morir en su nombre para destruir al enemigo que en ese momento podía arrebatarle el poderío no compartido que deseaba tener en Europa. Fueron también los soviéticos quienes tras la guerra echaron violentamente a toda persona inocente de sus países anexados por el solo hecho de pertenecer a la etnia alemana aunque fuera en una lejana ascendencia, produciendo un éxodo forzado de 12 millones de personas, de las cuales por las brutales condiciones al menos murieron 2 millones, mientras otro tanto de mujeres alemanas fueron violadas repetidamente y muchas también asesinadas por el Ejército Rojo victorioso[1] .

Winston Churchill, entre muchos otros, reconocía la gravedad de la situación en que seguiría Europa tras la caída de Hitler gracias al “aliado” rojo. Ya en el temprano 1920 había dicho: “Mi odio al bolchevismo y los bolcheviques no está basado en su tonto sistema económico o su absurda doctrina de una igualdad imposible. Surge debido al terrorismo sangriento y devastador que practican en cada tierra que han quebrantado, y sólo mediante el cual su régimen criminal puede mantenerse” [2].

Pero ¿quién habla hoy de todo esto? El mundo se horroriza – y con razón – por los crímenes cometidos por los nazis, pero mientras tanto ignora flagrantemente los del mismo tenor y mayor extensión perpetrados por sus antiguos socios comunistas.

Capítulo 5

“¿Quién? ¿Yo? Yo no fui. Fue él.”

Usted decide lo que el marxismo “realmente significa” y quiénes fueron los verdaderos representantes del comunismo. Simule interés por Trotski por perder, de alguna manera, el poder en manos de Stalin, aunque usted lo odie también.

El comunismo ha sido representado de una manera u otra por todos sus líderes, pudieran estos conservar el poder más o menos tiempo, como en el ejemplo citado de Trotsky y Stalin. Lo cierto es que en el caso del primero no dudamos un momento al afirmar que de haber adquirido el poder máximo, habría sido tan sanguinario como su enemigo político. AI360 ha realizado una investigación para demostrar este punto[3]. Trotsky estaba lejos de ser un simple “intelectual idealista”, y en su posición de comisario de guerra cometió muchos crímenes sin que le temblara la mano ni flaqueara su determinación. Defendió el terrorismo, aprobó fusilamientos masivos, destruyó a todo el que disintiera del ideario comunista. En definitiva, fue igualmente monstruoso, pero con menos posibilidades de llevar a cabo sus designios que la contraparte.

Lo mismo se aplica al resto de la dirigencia y cabecillas revolucionarios. Si hablamos de Mao, del Che Guevara, de Pol Pot, de Ho Chi Min, Lenin, Tito, Ceacescu, Bela Kun, Choibalsan, Castro, Ortega, Mengistu, Macias Ngema, Honecker, etc., todos han seguido coherentemente el camino de la represión violenta extrema. Esto puede probarse detalladamente si así se desea.

Capítulo 6

“Todo lo que se diga será usado en su contra”

Hable constantemente de George Orwell. Cite obras como Rebelión en la Granja y 1984. No se preocupe por el hecho de no haber pisado nunca la URSS y los dos libros serán mucho más veraces.

Cuando la bibliografía que trata un hecho es tan extensa como en el caso de la crítica fundamentada contra el comunismo, es irrelevante si se ha estado en la Unión Soviética para poder conocer las problemáticas de un régimen y los crímenes cometidos allí. Si así fuera, la geopolítica no existiría exceptuando aquellas obras cuyos autores estuvieron en los lugares de los cuales hablan y presenciaron personalmente cada hecho que relatan. De este modo tampoco podríamos hacer ningún tipo de revisión histórica que nos permitiera declarar como erróneos y dañinos algunos pasos que dio la humanidad, con sus consiguientes consecuencias.

En tal caso, sería absolutamente imposible hablar de los males producidos por la Alemania Nazi si no vivimos bajo su sistema, o del fascismo italiano, y así por delante, toda la larguísima serie de gobiernos, movimientos, guerras y sucesos históricos y actuales que no hemos presenciado personalmente. ¿No es eso absurdo? ¿O acaso los autores de estos puntos han sido testigos directos de todo lo que critican?

Para poder hablar de un hecho es necesario estar bien informados, contrastando los datos recibidos, verificando su procedencia, estudiando las posibles coincidencias y/o contradicciones, etc., y esto nos permitirá avalar o rechazar una declaración, ya sea de algún evento pasado como presente. Por eso mismo es posible opinar con buena base sobre la realidad de lugares y sucesos que no se han presenciado directamente.

Eso es lo que alguien como Orwell hizo en su momento, muy bien fundamentado en la información catastrófica que salía de atrás de la cortina de hierro en el tiempo en que escribió la obra citada, durante la Segunda Guerra Mundial.

Como él, otros autores denunciaron a su manera lo que veían que estaba ocurriendo. Unos desde afuera, como es su caso, otros desde adentro, como en el caso de Solzhenitsyn por citar a un autor conocido entre muchos, y una miríada de investigadores que durante y después del período soviético se han ocupado de averiguar y verificar información confiable – que no es precisamente la que entregaba el gobierno en su momento – para darla a conocer a la desinformada población exterior.

Sin duda los autores de los 40 puntos – y sus más leales seguidores – buscarán la forma de desprestigiarlos a todos ellos, asegurando que eran saboteadores, enemigos del pueblo, generadores de desinformación, amigos de la CIA (acusación omnipresente) o de los intereses norteamericanos, etc. Esto aplica indistintamente a quien sea que descubriese, no estuviera de acuerdo o quisiera relatar lo que ocurrió bajo su gobierno. Así actuaron en la práctica sus “padres”, persiguiéndolos, incriminándolos y eliminándolos siempre que estuvo en su poder hacerlo.

Por lo demás, no es difícil verificar la ferocidad de lo que estaba ocurriendo al ver el destino que tuvieron sus mismos exponentes de mayor prominencia. En la Unión Soviética, ya que hablamos de ella, tenemos los casos de Trotsky, Bujarin, Rakovsky, Zinoviev, Radek, Rikov y Beria, por nombrar solamente un puñado de nombres de la misma dirigencia que fueron primero asesinos y luego asesinados por el mismo sistema que habían ayudado a crear, y que el documento al que ahora respondemos defiende sin ninguna vergüenza.

CONTINUARÁ…….

 

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Acerca de con el machete en la mano.

por la libertad de cuba , en contra de las dictaduras .
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