LAS UMAP . testimonios y experiencias que jamás debieron pasar .

DEFINICIÓN : Campos de concentracion U.M.A.P .Creados por Fidel Castro Unidad Militar de Ayuda a la Producción ,Para reprimir y castigar a los jóvenes que se opusieran a su ideología marxista .

El 19 de noviembre de 1965 se inicia en Cuba otro abrumador proceso violatorio de los más elementales derechos humanos. Las inconfesables intenciones del régimen totalitario, con su proceder inhumano e injustificable, son enmascaradas dentro de una extensa y falsa campaña de supuesta profilaxis social contra los delincuentes, lumpens y homosexuales, dirigida a engañar a la opinión pública nacional e internacional. En realidad se trataba de un vasto proyecto represivo contra personas que, sin haber cometido “delito” alguno, simplemente no mantenían militancia política con la tiranía o profesaban creencias religiosas consideradas adversas a la doctrina oficial que el régimen imponía a sangre, fuego y engaño.

En esta fecha se produjo el conocido “primer llamado de la UMAP”. Miles de hombres -incluyendo casos de menores de 18 y mayores de 60, pero predominantemente adolescentes y jóvenes adultos- fueron citados a todo lo largo de Cuba por el Servicio Militar Obligatorio para presentarse en lugares señalados en cada municipio. El recibimiento por fuerzas militares fue agresivo y amenazante. Todas las personas citadas fueron apresadas sin derecho a ninguna comunicación con sus familiares.

Los que no se presentaban a aquellos “llamados” eran prácticamente “cazados” barrio por barrio y casa por casa.

Todos fueron transportados en vagones de ferrocarril, camiones y ómnibus con fuerte presencia de militares que los mantenían encañonados con sus armas y los sometían a todo tipo de vejámenes. Así fueron conducidos a la provincia de Camaguey y se les concentró en varios stadiums deportivos, donde “el comité de recepción” estaba integrado por altos jerarcas de la cúpula militar castrista. A todas luces se trataba de una orden emanada del más alto nivel de la tiranía totalitaria.

Los oficiales designados para dirigir y aplicar este proyecto, fueron investidos con la facultad de convertirse en “tribunales sumarios” e impusieron todo tipo de sanciones, incluyendo la pena de muerte.

Los supuestos reclutas, que realmente resultaron prisioneros, fueron enviados a diferentes lugares del campo camagueyano, divididos en grupos de unos 120 y hacinados en barracas. Cada uno de aquellos “campamentos” estaba cercado por una alambrada de púas rectangular con una sola puerta de entrada y salida, garita de guardia permanente portando armas largas y rondas constantes. En esos verdaderos campos de concentración los reclusos padecieron inenarrables vejámenes de toda índole, bestiales golpizas y castigos, con un ensañamiento sistemático que buscaba degradar al máximo su condición humana. A la vez eran forzados a interminables jornadas de implacable trabajo en las peores condiciones de alimentación y sanitarias. Un verdadero infierno que desequilibró mentalmente a muchos, al extremo de que llegaron a ser frecuentes los casos de automutilaciones con la desesperada intención de escapar de aquella pesadilla.

En resumen, se trató de otro típico engendro totalitario, en este caso con el diabólico objetivo de anular a todo un amplísimo segmento de la población cubana que no era “asimilable” para el sistema que por entonces se implantaba a nuestro pueblo.

Más de 25,000 personas pasaron por la UMAP durante los casi tres años que duró. Finalmente, la creciente divulgación internacional de aquella barbarie y el rechazo que se iba generalizando, obligó a la tiranía a decretar su final en 1968.

Los que vivieron en sus carnes los horrores de la UMAP, la resumen con estas palabras:

“DONDE NUNCA HUBO UN GESTO QUE FUERA HUMANO”.

Fuentes:Entrevista y escrito de Eduardo Valdés

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el 26 de mayo de 1969, varios miles de jóvenes cubanos fueron concentrados en el Estadio Latinoamericano de La Habana. Supuestamente habían sido reclutados para cumplir su Servicio Militar Obligatorio, de tres años de duración.

En cuestión de horas fueron trasladados a la terminal de trenes de la capital y más tarde partieron sin rumbo conocido hacia el interior de Cuba. La entonces provincia de Las Villas fue su destino final, pero sus familiares no lo sabían. Se les organizó por unidades de aproximadamente 500 hombres. Una de estas unidades partió hasta la región de Vueltas y fue finalmente asentada en dos campamentos, que previamente habían albergado a prisioneros comunes. El lugar con humanos más cercano era un granja llamada Chiqui Gómez, a seis kilómetros de los campamentos. El poblado de Vueltas estaba a unos 20 kilómetros.

Las duras jornadas de supuesto entrenamiento militar sorprendían a los jóvenes porque no había armas. Luego de 45 días, la preparación había concluido y las pruebas de tiro, que darían fe de la capacidad de los chicos para enfrentar “cualquier invasión del imperialismo yanqui”, se hicieron con escopetas de pelets y un viejo M-52. Todos aprobaron, aunque hubiesen fallado los tiros.

En pocos días fueron llevados al aeropuerto militar de Santa Clara y embarcados por avión rumbo a la tristemente célebre Isla de Pinos. Allá, al sur de la costa sur de La Habana, fueron acomodados en el área destinada a la guarnición del antiguo Presidio Modelo, convertido entonces en un museo. Su misión: trabajar de sol a sol en las canteras de mármol de Nueva Gerona. La edad promedio de los jóvenes era de 17 años. Su sueldo: siete pesos mensuales más comida y albergue.

Había estudiantes, seminaristas católicos, santeros, paleros, bautistas, evangelistas, testigos de Jehová, varios asmáticos, dos sordos, un loco, un retrasado mental, un músico y aspirante a tecnólogo llamado Humberto León, un poeta aficionado a la historia, Andrés Cárdenas, un joven de fe católica que más tarde se convertiría en un reconocido activista de derechos humanos, Oswaldo Payá, y un servidor.

En las canteras funcionaba el Combinado Industrial de la Construcción, y allí se mezclaban cemento y arena llevados en carretillas hasta enormes concreteras, se hacían bloques prefabricados de viviendas, se torcían columnas de acero, se soldaban piezas de metal y se analizaban los materiales a usar. A las pocas semanas se abandonó por completo el uniforme militar. En la unidad, que posteriormente se trasladó a unas naves de madera al pie de la cordillera de la Sierra de las Casas, había un solo M-52 que se usaba para las guardias nocturnas -luego no hubo más guardias- y una vieja pistola propiedad del jefe de la unidad. Un día, Napoleón, un joven negro loco se la robó y huyó. Finalmente lo encontraron sin incidentes que lamentar.

Los enfermos -sordos, locos, asmáticos y el retrasado mental- fueron finalmente dados de baja a los pocos meses. Los demás seguimos atados a las canteras, sitio en el que debíamos estar hasta mayo de 1972.

Nuestra unidad, sin duda alguna, funcionaba como un campo de trabajos forzados muy parecida a las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), en las que se habían cometido atrocidades increíbles contra jóvenes cubanos entre 1964 y 1968. La mayoría de las víctimas de las UMAP eran homosexuales, y aquellos verdaderos campos de concentración fueron cerrados en el 68 ante numerosas presiones internacionales.

Sólo que nuestra unidad no tenía alambrada, ni se produjeron ataques de los militares con bayonetas, ni nos obligaron a trabajar de madrugada. Con el cierre de las UMAP, el gobierno cubano no resolvió el problema que lo había llevado a abrirlas: producir un castigo ejemplar a jóvenes descarriados. Aunque entre nosotros había muy pocos homosexuales, sí había jóvenes cuyos padres intentaron sacarlos de Cuba sin éxito en la década de los 60, u otros con fuertes convicciones religiosas. Ninguno de nosotros era candidato natural a convertirse en “el hombre nuevo” que proponía el Che. Y se nos castigó en las canteras de mármol durante tres años, como a delincuentes comunes.

Pero la juventud lo aguanta todo, y todo lo convierte en humor y diversión. Nuestros jefes eran campesinos con cierta preparación militar, pero muy poca. El jefe de la unidad, conocido como Caballo Loco, era apenas sargento de segunda clase. La mayoría de los jefes de compañías no tenían grado alguno.

En una ocasión, uno de los muchachos escuchaba en un radio de baterías el alunizaje del Apollo 11. Uno de los jefes lo sorprendió y le preguntó qué hacía. El joven, sin saber que escuchar aquella transmisión desde el extranjero era algo peligroso, le respondió: “Jefe, los americanos llegaron a la luna”.

Pero el jefe, que aparentemente tampoco sabía que en la Cuba de aquellos días escuchar algo así era propio de contrarrevolucionarios, le respondió:

“¡No comas mierda, muchacho. Tú no sabes lo mentirosos que son los americanos!”

Con mucho trabajo, convencimos al instructor político de que en uno de los albergues vacíos de la unidad, podíamos armar una biblioteca, con libros que cada uno haría traer desde su casa.

Designamos a uno de los reclutas como bibliotecario, y desde entonces cuando el instructor político se dirigía a él, lo llamaba así: “¡Oye, tú, biblioteco!”. Se volvió el hazme reir de los muchachos.

Una vez, el instructor político pronunció un discurso sobre Lenin. Atolondradamente cambiaba y combinaba las épocas arbitrariamente, llegando a decir que “el compañero Lenin venció a las hordas hitlerianas”. Cuando terminó, Humberto León y yo nos acercamos a él y le explicamos que Lenin había muerto en 1924 y que la invasión de Hitler a la Unión Soviética fue durante la Segunda Guerra Mundial, de 1939 a 1945. Nos miró receloso y nos dijo:

“Tá bien. Menos mal que me lo dijeron aquí, aparte, porque si me lo dicen delante de la gente, van presos”.

Todos los días, algún que otro recluta se inventaba una enfermedad para no ir a trabajar, y los argumentos eran formidables. Le decían a los jefes que debían ir al médico porque tenían “una raíz cuadrada en el pie”, o “un logaritmo en la columna vertebral”. Eran pequeñas venganzas, explotando el lado débil de nuestros carceleros disfrazados de jefes militares.

Fue la época en que Oswaldo Payá consiguió la llave de la parroquia de Nueva Gerona, abandonada e inactiva desde algún tiempo atrás, en medio del torbellino marxista-leninista y el acoso a los católicos. Payá comenzó a reunirse con jóvenes católicos en aquel lugar, y fue allí que se le escuchó decir, tal vez por primera vez, que nunca sería comunista, que nunca dejaría de ser católico, y que jamás abandonaría Cuba.

Muchos de nosotros logramos salir de Cuba años después, con las huellas de aquella experiencia a cuestas. Andrés Cárdenas, ahora fisioterapista en Tampa, abandonó Cuba rumbo a España en 1979. Humberto León, que más tarde cumplió una condena de cuatro años de cárcel por escribir “propaganda enemiga”, salió hacia Costa Rica en 1984 y es hoy un programador de BellSouth en Miami. Treinta y cuatro años después, Oswaldo ha cumplido su promesa de no convertirse al comunismo, de seguir siendo católico, y de no abandonar Cuba.

Después de conocer su largo historial al frente del Movimiento Cristiano Liberación desde la década de los 80, y de su actual Proyecto Varela, para muchos de nosotros fue un honor conocerlo en las canteras de mármol de Isla de Pinos, un sitio que trasladó al temperamento entonces juvenil de cada uno de nosotros, un poco de su mármol, tal vez para que fuésemos más resistentes ante la horrible realidad política de nuestro país que aun hoy flagela a los cubanos.

Si drástica fue la creación del Servicio Militar Obligatorio (S.M.O.) para las familias cubanas, peor fue la UMAP
(Unidad Militar de Apoyo a la Producción) que como dice la licenciada María Pérez Castillo en su artículo
publicado en CubaNet.org en diciembre de 1998 «cuyo rigor disciplinario las acercó más a los campos de
concentración que a centros productivos», pues aquí designaron a todos los «indeseables», no importaba la
edad militar establecida, los había hasta de 50 años y casados con hijos, para trabajar en las labores
agrícolas, en unos campos de trabajos forzados diseñados igual que los campos de concentración nazi, en la
provincia de Camagüey.

Todo surgió a raíz del reciente viaje de Raúl Castro a la China comunista y contemplar lo que estos tan
sanguinariamente habían creado para este propósito, quitando de la calle a todo el elemento peligroso,

desafecto a su sistema como: los que se quedaron con la antigua Visa Waiver de 1961 por la Crisis de los
Misiles (como mi tío Tony); algunos de los que había presentado para irse legalmente por los Vuelos de la
Libertad; los estudiantes y maestros universitarios que no estaban integrados a la Milicia o al C.D.R. (Comité
de Vigilancia); a los hijos de los ex-militares de Batista que aún estaban en Cuba y los hijos de los presos
políticos; a los presos o ex-presos como mi primo Carlos Alberto Díaz, (aún en Cuba) por tratar de salir
ilegalmente del país; los religiosos (principalmente Testigos de Jehová y los Adventistas, o los que estudiaban
en el seminario para sacerdotes como Jaime Ortega Alamino, que posteriormente fue Cardenal de La
Habana); los que vestían ropa extranjera, a la moda de los países capitalistas, que andaban con el pelo un
poco largo como se usaba; y los peores que la pasaron, los homosexuales, que los humillaban y perseguían
con más rencor, como si su preferencia sexual pudiera tumbar la macabra revolución. Después de todo
salieron bien, pues en China dicen que los habían matado en masa.

De esta forma el gobierno también se aliviaba del descontento de los simpatizantes a raíz de la creación del S.
M.O., porque como buenos comunistas eran envidiosos, y se sentían mejor al ver que a los contrarios se les
daba más mal trato en la UMAP que en el Servicio. Es que según los gobernantes, a la UMAP enviaron la lacra
social que perjudicaba el desarrollo de la «Revolución» sin embargo, en Cuba se albergaban todos los
terroristas, narcotraficantes y guerrilleros, usándola como base de operaciones, y desde allí se preparaban
para hacer sus grandes disturbios en toda Latinoamérica y extenderse por otros continentes, para esto se creó
en La Habana, en enero de 1966 la OSPAAAL (Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia, Africa y
América Latina), para con ayuda de los izquierdistas del mundo, tratar de penetrar el comunismo en todo el
orbe, y desestabilizar las democracias y el desarrollo a como diera lugar.

Con la UMAP se restablecía abiertamente el tiempo de la esclavitud africana: mano de obra barata, mal
alimentados, descuidados, explotados y humillados. Con este fin se hicieron dos llamados grandes con
algunos intercalados; el primero fue en noviembre de 1965. A casi todos los acuartelaban por unos 40 días
incomunicados, otros se demoraron más tiempo sin saberse nada de ellos por estar más aislados y en
condiciones mucho peores.

En el llamado que enviaron a mi tío Tony fue una recogida muy grande que hicieron en Guanabacoa, Regla y
otros municipios de La Habana, el 16 de junio de 1966, y los ubicaron en el antiguo Central Baraguá, en ese
tiempo llamado Costa Rica, en Camagüey. La primera visita se la dieron un domingo después de tres meses
de cautiverio. El primer permiso de salida tuvo que esperar hasta diciembre y los días que le daban dependía
de la «emulación», por lo que las metas de trabajo asignadas eran bien altas y difíciles de cumplir, algunos se
ganaron dos semanas, pero los más, obtuvieron sólo una, menos 2 días que perdían en el largo viaje hacia La
Habana. Ellos justificaban que era tiempo de zafra para no dar salidas, pero después era por la limpia de la
caña y otros cultivos, la cuestión era alejarlos de la familia. También trataban de trasladarlos al poco tiempo,
nadie quedaba establecido en la misma Unidad Militar, para que no crearan grupos unidos capaces de
protestar o sublevarse. Igualmente a los que asignaban al S.M.O. los trasladaban constantemente, y sobre todo
los ubicaban lejos de sus casas. Me contó la Sra. María Triana que a sus hermanos, viviendo en Ciego de Avila,
cerca de tantos campos de caña los mandaron a Morón y a Vertientes en la Prov. de Las Villas, a cortar caña.

A mediados del tiempo de los primeros reclutamientos para la UMAP, les dieron de baja a todos los mayores
de 27 años y los pasaron para la Reserva, debido a la evidente arbitrariedad con la edad militar establecida y a
la crisis desatada con la manutención de la familia. A finales del año 1968 decidieron acabar con la UMAP,
porque la opinión mundial los estaba perjudicando, y desmovilizaron a todos los que desde un principio
entraron bajo el nombre UMAP, pero no así a los que estaban en las mismas condiciones de la UMAP bajo
otros nombres. Esos jóvenes esclavos fueron enviados a la «Columna Juvenil del Centenario», con los
jóvenes estudiantes becados y en las Escuelas en el Campo, pero sobre todo, con los integrantes del Servicio
Militar Obligatorio que enviaban a las cárceles por indisciplina, como una cerca de Guanabacoa y San Miguel
llamada El Pitirre.

En la UMAP se torturaba síquica y físicamente, a esto contribuía las condiciones de vida que eran
infrahumanas, constantemente vigilados, amenazados de que ahí estarían hasta que se pudrieran, con
campamentos en precarias condiciones, sin servicio sanitario, con una fosa común detrás de la barraca donde
dormían. No tenían agua corriente para bañarse, y para colmo no se les permitían hacerlo diariamente, sólo
cuando le tocara al escuadrón, y si había frío se congelaban, por la corriente de aire que entraba y el agua fría.
Al principio les quitaban la ropa para que no se fugaran. Fue desquiciante para muchos, que no lo resistieron,
de ahí que perdieran la vida asesinados o suicidados centenares de jóvenes.

Lo vivido en los Campos de la UMAP, quedará en la historia como una más de las violaciones de los derechos
humanos que se cometen en Cuba, que muy pocos historiadores han escrito y que por ser tan extenso y
deprimente no puedo relatarlo aquí. En el exilio existe desde la década de 1990 una Organización de Ex-
confinados de la UMAP, dirigida por Emilio Izquierdo, el Dr. Raúl Inda, entre otros, que son los únicos que
dignamente se mantienen denunciando las atrocidades allí cometidas y el asesinato de miles de reclutados a
la fuerza.

Fuente:Ma. Argelia Vizcaino web page

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Acerca de con el machete en la mano.

por la libertad de cuba , en contra de las dictaduras .
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5 respuestas a LAS UMAP . testimonios y experiencias que jamás debieron pasar .

  1. Adri Bosch dijo:

    Hay ojos que durante más de 5 decadas no han querido ver ,como se vulneraban y se vulneran los DDHH en Cuba !la complicidad del mundo ,ha hecho que esta “caterva” de los Castro se mantuvieran en el poder ,nadie puede arrojar la primera piedra son todos complices !

    • Interesante Adri el artículo acerca de las UMAP, en le párrafo catorce ( o quince) hay una expresión que dice; “La mayoría de las víctimas eran homosexuales…”, no es cierto, si había pero no en su mayoría e incluso cuando se hizo el primer llamado en noviembre del 1965 “reclutaron” a todo los desafectos a la “revolución”, estudiantes, religiosos, desempleados y lógicamente cayeron connotados homosexuales como la famosa Patricia y la Gioconda, ambos de la ciudad de Santiago de Cuba y personas que “ellos” suponían que lo eran sin una certeza aparente. Después de formados esos campos de concentraciones se creá la Unidad 2047 por la región del Central Violeta -llamado después 1ro de enero- con cinco Compañías de 120 a 200 individuos supuestamente homosexuales porque incluso entre ellos habían jóvenes del Servicio Militar Obligatorio que eran castigado y los enviaban para esas Unidades explícitamente destinada para homosexuales, también hubieron personas con hermafroditismo como lo fueron Omar y Bartolo donde una noche se los llevaron de la Unidad de Malezal y mas nunca se supo de ellos. Por demás interesante esta denuncia.

      • Adri Bosch dijo:

        José solo por un instante analiza (aunque los sabes ,mejor que yo ) condenaban y castigaban en parte lo que ellos mismos eran la homosexualidad ,algo latente entre las filas castristas .
        Me recuerda a Goering Mariscal nazi homosexuaL y drogadicto ,enviaban a los campos a todos los de su condición.

  2. Irang Bernal dijo:

    El 24 de Junio de 1966 fué la segunda gran recogida nacional de las UMAP en Cuba. (Unidades Militares de Ayuda a la Producción)

  3. martha dijo:

    La mayoría NO eran homosexuales y estos fueron separados de los heterosexuales,todo esto lo viví día a día, mi novio me lo contaba en cartas y cuando lo vei!

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