LOS CUBANOS QUIEREN MARCAS ( LOS PEDIGÜEÑOS EXIGENTES )

LOS CUBANOS QUIEREN MARCAS ( LOS PEDIGÜEÑOS EXIGENTES )

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Los cubanos quieren marcas. No creo que el fenómeno esté generalizado entre nosotros, ni mucho menos, pero a veces mis familiares saben más de marcas viviendo en Cuba, que yo que llevo una tonga de años por estos países.

Si les envías algo: calzado, ropa de vestir, interior, etc. Te enteras luego por el que te hizo el favor de llevárselas y entregarles el paquete, que los más jóvenes pusieron mala cara porque los tenis no eran de tal o más cual marca. O que el pantalón estaba “fulastre” porque el color no le cuadraba a Alberto, mi cuñado, que era quien iba a ponérselo, entonces lo vendió.

La revolución ha exacerbado la sed por las marcas. El no tenerlas les provoca ansiedad o los separa del resto que si pueden lucirlas. Antes no era sí. Y hablo de los tiempos de la revolución, no de antes de 1959. Me refiero a la época mía de adolescencia y juventud ( los setenta, los ochenta) .

Cada cual escapaba con lo que tenía y no se fijaba en lo que llevaba puesto el compañero en los pies, si eran unos “kikos” plásticos o un par de sandalias con la suela hecha con una goma de camión. Pero los tiempos cambian y el primero que sale en la televisión exhibiendo marcas, es el Comandante. Adidas debe haber hecho buena plata con esa publicidad, ¿ será de gratiñán? Seguro.

La Revolución quiere darles un impulso a sus fabricantes, o a lo mejor no. Quizás se trate de una réplica china que tanto abundan. Al cubano de allá si les mandas a decir que no te va bien, no te creen. Enseguida piensan que los estás engañando.

Que es un cuento, ¿¡Cómo no puede irte bien por aquí!? ¡En el capitalismo! Si les dices que te va bien y les mandas algo, pues mandaste muy poco para lo bien que dices que te van las cosas. Nada, que nunca se queda bien con los de allá.

Pero lo de las marcas molesta, porque uno que está aquí pasa de ellas y a mi en lo personal no me interesan. Escojo mi ropa por su utilidad, no por que la fabrique tal o más cual marca. No todas las familias son iguales, pero existe un por ciento alto que piensan que porque vives aquí ya tienes tu vida resuelta. Y resulta que no es así. Has dado un paso de avance, pero también tienes otros problemas que los otros ni siquiera ni se imaginan y se los explicas no te comprenderán.

La subida de los tipos de interés, las hipotecas, la Bolsa, etc. Y los entiendo, cuando yo llegué a estas regiones allende los mares me costó trabajo asimilar todo el fenómeno que me rodeaba y me rodea. Era más ingenuo, pueril. Actualmente no, ahora estoy amputado emocionalmente. Y comprueben una cosa.

Un cubano puede saberse, por la expresividad en sus gestos, en su mirada, etc; el tiempo que lleva fuera de su país. El cubano recién llegado habla alto y gesticula en demasía. El que lleva unos años aquí parece que lo han planchado con un cilindro.

“Es el saber estar” “La máscara social” … Y hablan como cantando, alargando cada palabra e insertando vocablos del país al cual llegaron. Siguen desde la Isla pidiendo marcas y revistas del corazón que en casa no se compran, pero allá las alquilan en el barrio, mientras el dueño o la dueña exhiben sus Nike o Reebok al vecino de enfrente, para darles caritate.

Y es que la culpa, también, a veces, la tenemos nosotros por no decir la verdad ni explicarles grosso modo como esto acá. Aunque ya sé, no nos entenderían. 

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Acerca de con el machete en la mano.

por la libertad de cuba , en contra de las dictaduras .
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